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Cómo hacer hormigón con tus propias manos: proporciones y mezclado

Guía breve para fabricar hormigón con tus propias manos

El hormigón es un material único, ya que no solo se utiliza en la construcción de edificios, sino también para fabricar distintos elementos, como balaustres, losas de pavimento, encimeras de cocina o incluso jarrones. Hoy en día, las tecnologías de producción del hormigón permiten que este material compita con materiales naturales como el mármol o el granito. Aunque el producto final no resulta tan estético como estos materiales, no tiene fondo radiactivo. Si se decide no comprar hormigón preparado, para hacerlo por cuenta propia hay que respetar ciertas condiciones y particularidades de fabricación que determinan su calidad y utilidad. La receta del hormigón cambia según su aplicación.

Para hacer hormigón con tus propias manos, primero conviene entender el concepto y las propiedades del hormigón. El hormigón es una mezcla de mortero de cemento con áridos, cuyos ingredientes principales son cemento, agua, arena y diferentes rellenos, como piedra triturada, escoria, cantos rodados, grava y otros materiales similares. Como aditivos pueden utilizarse ingredientes especiales, como plastificantes, que aportan al mortero distintas propiedades específicas.

La característica principal del hormigón es la resistencia a compresión, que se mide en megapascales (MPa). Según la resistencia, el hormigón se divide por clases o marcas. Según GOST, las clases se designan como B7,5-B80. Las diferencias dependen del tipo de cemento utilizado, M300-M600, de la arena, de la fracción y del tipo de piedra triturada. La cifra en el nombre de la clase indica la presión que el hormigón puede soportar en la mayoría de los casos. Para preparar un hormigón resistente por cuenta propia, es necesario definir claramente qué hormigón se debe utilizar. Fabricar hormigón en casa lleva bastante más tiempo.

La variante más simple de hormigón es una mezcla de arena gruesa y mortero de cemento común. Este hormigón se usa principalmente como base bajo cimientos, y solo sirve para proteger contra el asentamiento del cimiento y la entrada excesiva de humedad.

Los hormigones más resistentes se fabrican añadiendo diferentes tipos de piedra triturada con fracciones de 2-3 mm y 30-35 mm. La calidad de ese hormigón depende directamente de la composición y limpieza de todos sus componentes.

Cómo hacer hormigón en casa

El primer componente obligatorio es el cemento, que une todos los demás componentes. Normalmente se usa cemento de marca 500 y, en algunos casos, 400, aunque con este último la resistencia disminuye. Es mejor comprar el cemento justo antes de usarlo, ya que durante un almacenamiento prolongado pierde sus cualidades. La relación aproximada es la siguiente:

- más de 1 mes: menos 10 por ciento de resistencia;

- más de 2 meses: menos 20 por ciento;

- más de 6 meses: menos 30-50 por ciento;

- más de un año: el cemento no es apto para su uso.

El cemento debe estar suelto y seco. No conviene ahorrar comprando material húmedo, sin marcar o rebajado, ya que esto puede afectar a la seguridad más adelante.

El segundo componente es la arena. La arena adecuada para preparar hormigón tiene una fracción de 1,5 a 5 mm, un tamaño uniforme con una variación no superior a 1-2 mm y no debe contener impurezas extrañas. Estas últimas pueden perjudicar las propiedades futuras del hormigón. Según GOST, la arena debe corresponder a la primera clase: esto significa que contiene como máximo un uno por ciento de impurezas y partículas diversas, y que su coeficiente de filtración es de 5-7 m/día. A la primera clase corresponden la arena de río y de mar, que, a diferencia de la arena de cantera, no tienen una fracción tan fina y son más limpias.

Para comprobar la calidad se puede hacer una prueba sencilla en casa. Hay que poner un puñado de arena en un frasco con agua, agitarlo y esperar aproximadamente un día. El agua sobre la arena sedimentada debe quedar limpia o ligeramente turbia. En ese caso, la arena puede utilizarse.

El tercer componente es la piedra triturada, que no debe sustituirse por guijarros. Estos últimos, a diferencia de la piedra triturada, tienen una superficie demasiado lisa y no se unirán bien con el mortero de hormigón. La piedra triturada es rugosa y con aristas, lo que favorece una buena adherencia. Solo se utiliza piedra triturada con tamaño de 5 a 35 mm. Las fracciones mayores rara vez se emplean en producción. La piedra triturada debe contener la menor cantidad posible de polvo o inclusiones arcillosas.

El cuarto componente es el agua. Solo se usa agua limpia, sin aceites, limo ni cloro. La cantidad de agua no debe superar el 20 por ciento de la masa del cemento para lograr la mejor unión. Si se supera esta cantidad, en el interior del hormigón se formarán huecos. Al añadir agua puede seguirse una regla simple: si es apta para beber, también es apta para el hormigón.

El quinto componente son los posibles aditivos, como plastificantes, distintos componentes auxiliares, fibras de refuerzo o cal. A veces esta última se añade para facilitar el proceso de nivelado de la superficie. Sin embargo, puede perjudicar la unión normal del cemento con el relleno, lo que influirá en la resistencia. Los plastificantes se utilizan para dar al mortero de hormigón mayor fluidez o, por el contrario, mayor viscosidad. Su uso reduce o aumenta la cantidad de agua necesaria. El hormigón fluido se usa al verter cimientos de forma compleja: rellena más rápido y de forma más fiable todos los huecos y cavidades. Para aportar propiedades más avanzadas se utilizan distintos componentes auxiliares. Sus propiedades pueden ser diversas: asegurar el fraguado y endurecimiento del hormigón a bajas temperaturas o en ausencia de humedad. Cuando se usa hormigón para una solera fina, se añaden fibras de refuerzo, como fibra especial de polipropileno o de policloruro de vinilo, que ayudan a evitar situaciones en las que el hormigón se dispersa.

Proporción de materiales para preparar hormigón en casa

A continuación se muestran tablas de proporciones de cemento M400 y M500, arena y piedra triturada. Cemento M400:

Marca de hormigón Composición, en kilogramos (C:A:P) Volumen por 10 l de cemento, en litros (A:P) Cantidad de hormigón obtenida a partir de 10 litros de cemento, en litros
1001:4,6:7,041:6178
1501:3,5:5,732:5064
2001:2,8:4,825:4254
2501:2,1:3,919:3443
3001:1,9:3,717:3241
4001:1,2:2,711:2431
4501:1,1:2,510:2229

Cemento M500:

Marca de hormigón Composición, en kilogramos (C:A:P) Volumen por 10 l de cemento, en litros (A:P) Cantidad de hormigón obtenida a partir de 10 litros de cemento, en litros
1001:5,8:8,153:7190
1501:4,5:6,640:5873
2001:3,5:5,632:4962
2501:2,6:4,524:3950
3001:2,4:4,322:3747
4001:1,6:3,214:2836
4501:1,4:2,912:2532

Al seguir estas tablas se pueden evitar la mayoría de consecuencias desagradables. Aquí se muestran proporciones óptimas para una buena densidad y una capacidad normal de unión.

Mezclado del hormigón

Aquí hay que recordar la regla principal: no conviene mezclar el mortero de hormigón a mano con palas. Es una tarea muy laboriosa, y cualquier descanso o parada inoportuna provocará una pérdida obligatoria de resistencia del hormigón. Mezclar hormigón a mano hasta cumplir los requisitos normativos no es realista.

Por eso, para mezclar hormigón hay que usar una hormigonera. Un equipo común con motor de 0,5 a 1 kW y cuba de 200 litros es suficiente. El hormigón se mezcla así:

  1. Se vierte en la cuba la cantidad necesaria de agua, excepto el 10-15 %, que se añadirá un poco más tarde.
  2. Se añade el cemento, también dejando aparte el 10-15 %, igual que con el agua.
  3. Se echa la arena y se mezcla durante unos 2-3 minutos para distribuir todos los componentes de forma uniforme.
  4. En esta etapa se añaden todos los componentes adicionales necesarios.
  5. Se añade la piedra triturada u otro árido.
  6. Por último, se mezclan aparte los restos de agua y cemento. La lechada resultante se añade a la cuba.

Todo el proceso dura aproximadamente unos 10 minutos. No conviene excederse, porque si se mezcla demasiado tiempo, el cemento empezará a fraguar.

Vertido del hormigón

Para verter y distribuir correctamente el hormigón, hay que colocarlo de manera uniforme, compactarlo y comprobar que no queden burbujas de aire en el mortero. Para estas tareas se utiliza la vibración, que permite compactar el hormigón de forma rápida y de calidad. Esto puede lograrse con herramientas especiales. Según el trabajo realizado, estas herramientas se sumergen en el mortero o, en el caso de una solera, trabajan la superficie del hormigón. Así la superficie se nivela y el hormigón se compacta. Si no hay posibilidad de usar herramientas profesionales y se quiere probar la preparación de hormigón en casa, se puede intentar hacerlo manualmente. Para la vibración se usa una maza, con la que se dan golpes uniformes en los laterales del encofrado y en los listones que unen las tablas de los paneles.

Durante el vertido del hormigón también es obligatorio liberar todo el aire del mortero. Para ello se usa una varilla de armadura puntiaguda, con la que se perfora el hormigón en toda su profundidad. Al verter la siguiente capa, se debe perforar la capa anterior unos 10 cm para asegurar una unión fiable.

Como resultado, en la superficie debe formarse una capa uniforme y el hormigón debe quedar bien compactado. Después solo queda nivelar la capa superior. Esto se hace en varias pasadas durante 2-3 horas.

Para el secado y la protección, el hormigón debe cubrirse con una película. Esto lo protegerá de factores externos y no permitirá que la superficie se seque más rápido que la parte interior.

El tiempo inicial de secado del hormigón es de aproximadamente 36 horas. Después de este plazo ya no hay que temer pisar la capa. El secado completo tarda aproximadamente una o dos semanas, dependiendo del espesor de la capa. Después de eso se pueden realizar trabajos posteriores. La resistencia máxima del hormigón se alcanza aproximadamente al cabo de un año o año y medio.